Balance de un año del bipartito

Comenzaron con retraso malgastando el tiempo con una campaña de un año tras el belmontazo.

Reconocieron que aplicaron las inversiones y proyectos heredados por el tripartito con la mitad de presupuesto de lo que prometían en campaña.

Se definieron por una incapacidad de gestionar los contratos que ellos mismos habían dejado sobre la mesa, como el de las luces de Navidad.

Han sido incapaces de poner en marcha nuevas contratas como transporte, limpieza de parques y de colegios, ahora investigada y denunciada por una funcionaria por ser apartada.

Aparecieron constantes incumplimientos y anuncios incumplidos hasta el punto de que 300 funcionarios paralizaron uno de los plenos por la carrera profesional prometida.

Han tenido constantes fricciones soterradas entre ambos partidos partiendo del nombramiento del Teatro Principal, el proyecto de presupuesto, la peatonalización, entre otros.

En los presupuestos fueron inflexibles con asociaciones vecinales y no asumieron ninguna de sus aspiraciones para sus barrios.

Han bloqueado la participación ciudadana no convocando en dos años el Consejo Social de la Ciudad, o el Consejo Local de Comercio, o la Comisión de Reclamaciones.

Han sido denunciados ante el Síndic por el abandono de los barrios y por nuestro grupo por bloquear iniciativas para beneficiar a los barrios mientras llevan iniciativas que no se relacionan con Alicante.

El Síndic de Comptes denuncia en su informe la opacidad de Barcala en Medio Ambiente, concejalía que dirigió él mismo.

Tuvimos que llevar un plan para la Zona Norte y en cuanto llegó la pandemia Servicios Sociales abandonó los barrios más vulnerables, causando un imperdonable divorcio entre vecinos y el Ayuntamiento, con 3.000 personas sin alimentos.

En la ciudad siguen los retrasos, el abandono y la falta de proyecto. Gobiernan a salto de mata con un talonario que pertenece a todos los ciudadanos.

Los conflictos entre PP y Cs han surgido desde el primer día con los nombramientos, los asesores, el presupuesto, el urbanismo.

Barcala se ha desentendido de todos los concejales en cuanto se han visto con problemas como la limpieza, el alumbrado de Navidad, Servicios Sociales, el aburrimiento de la vicealcaldesa o los conflictos en movilidad.

Una cosa buena: que solo llevan un año de gobierno. Barcala ha empeorado su primer año, si es que podía empeorar.